miércoles, 5 de agosto de 2009

GARRAFONIX.


Una resaca monumental y espantosa fue el punto de partida que llevó al ingeniero y diseñador español Emilio Alarcón a desarrollar el que, en nuestra opinión, es el invento definitivo para las noches de juerga: El Garrafonix.

Garrafonix es un sensor electrónico del tamaño de un rotulador grueso. Su funcionamiento es sencillo, se le quita la tapa y se sumerge al menos 20 segundos en nuestra bebida favorita. El sensor sólo funciona con el alcohol puro o, a lo sumo, con hielos, así que hay que medir la pureza de la bebida antes de mezclarla con el correspondiente refresco.

Pasados esos 20 segundos, Garrafonix nos informa de si el whisky o ron que nos han servido es realmente de la marca que debería, así como de su grado de pureza. Si el alcohol ha sido adulterado, una calavera seguida de la palabra “garrafón” nos alerta.

Garrafonix no funciona con cualquier bebida. De momento, es capaz de identificar las marcas Johnny Walker, JB, DYC, Pampero, Brugal y Havana Club. En próximas versiones se espera que el sensor incorpore la composición química de más de 20 conocidas marcas, principalmente de ron, whisky, ginebra y vodka.

Garrafonix aún esta en fase de comercialización y su venta ha sido adquirida, en exclusiva, por la web de gadgets y regalos Curiosite, que asegura que lo comercializará en el plazo de unos meses.